El desarrollo de los materiales auto reparables se encuentra aún en sus primeros estadios, pero con muy buenas perspectivas. Científicos de la Universidad de Bristol, en el Reino Unido, han creado un material compuesto por fibras de vidrio que, al romperse sobre una grieta en un avión, expulsan una resina especial y un material endurecedor que sellan dicha grieta. De esta forma, el aparato recobraría el 90% de su funcionalidad en poco tiempo.
Aumentar la seguridad en vuelo, pero también la ligereza de las aeronaves,
así como reducir su consumo de combustible y capacidad contaminante,
son algunas de las pretensiones del desarrollo de dicho material. A esta investigación
le ha sido destinada una ayuda de un millón y medio de euros para que,
en cuatro años, el material auto reparable esté comercialmente
disponible.
Con la subida del precio del petróleo, las compañías aéreas
se ven obligadas a reducir el número de vuelos, a aumentar sus tarifas
o a despedir personal. Una posible solución a este problema es la propuesta
de un equipo de científicos británicos: usar un material auto-reparable
que permitiría que los vuelos fueran más seguros y baratos y menos
contaminantes.
Según un comunicado de la Universidad de Bristol, un equipo de investigadores
de dicha universidad ha desarrollado un material compuesto que, inspirado en
los procesos de sangrado y cicatrización de los tejidos de los seres
vivos, podría reparar el casco de los aviones cuando éste se rompa
por el uso, la sobrecarga o por un impacto imprevisto.
Cómo funciona
El ingeniero Ian Bond y su equipo del Departmento de Ingeniería Espacial
de dicha Universidad, utilizaron materiales envueltos en fibra de vidrio y llenaron
la mitad de estas fibras con Resina Epoxi, una resina similar a la que se usa
en las colas o pegamentos.
La otra mitad de las fibras contenían un endurecedor. La Resina Epoxi
es un polímero o macromolécula termoestable que se endurece al
mezclarse con un agente catalizador o "endurecedor".
El material creado funcionaría de la siguiente manera: cuando apareciese
una fisura en el casco de la aeronave, las fibras se romperían en el
lugar de la grieta. La resina y el endurecedor liberados de las fibras llenarían
entonces la grieta y en ella, al mezclarse, solidificarían. Funcionarían
de la misma manera que la sangre coagula alrededor de una herida.
Para que la resina tenga tiempo de llenar los intersticios antes de endurecerse,
los científicos pusieron a punto unas fibras que se rompen rápidamente.
La estructura reparada por este sistema recuperaría un 90% de su resistencia,
es decir, un nivel suficiente como para que un avión pueda continuar
su vuelo con normalidad.
Otras posibilidades
Los científicos se plantean añadir un colorante fluorescente
a la resina epoxy, que permita revelar aquellos pequeños daños
difícilmente visibles a primera vista, de manera que se mejore la eficacia
de los procedimientos habituales de mantenimiento e inspección de los
vehículos.
Los materiales compuestos tienen asimismo otra ventaja: aligeran la estructura
de los aviones. Por esta razón permitirían reducir el consumo
de combustible y las emisiones contaminantes.
Probablemente, este material estará listo para ser comercialmente viable
en cuatro años, que es el tiempo que durará la ayuda económica
concedida a esta investigación por parte del EPSRC (Consejo de Ingeniería
e Investigación en Ciencias Físicas) y del DSTL (el Laboratorio
de Ciencias de la Defensa y Tecnología) del Reino Unido.
Según explica la Universidad de Bristol en otra nota de prensa, esta
ayuda consta de un millón y medio de euros y ha sido destinada al proyecto
CRASHCOMP (crack arrest and self-healing in composite structures -detención
de grietas y auto-reparación en estructuras complejas-), que comparten
la Universidad de Bristol y el Imperial College de Londres.
Los principales beneficiarios del invento serán la industria aerospacial,
la industria de transporte y la marítima.
Cada vez más materiales auto reparables
Este novedoso material también imitaba la piel y el sistema circulatorio
de los seres vivos, y contenía un agente diminuto de "reparación"
encapsulado y un catalizador distribuido por todo el sistema. Al romperse el
material, las microcápsulas con dicho agente se abrían, liberándolo
para que reaccionase con el catalizador para reparar los daños.
También hemos hablado de otros proyectos muy recientes, como los liderados
por la empresa española Tecnalia o por la Universidad británica
de Sheffield.
El primero de ellos consiste en crear "almacenes" de adhesivo, que
se distribuyen homogéneamente a lo largo de un material. Si este material
sufre, por ejemplo, una grieta ese adhesivo encapsulado se libera junto a un
catalizador, de tal modo que cierra la grieta y polimeriza el material aportado.
El proyecto de la Universidad de Sheffield se basa en otra metodología:
un material que consiste en un compuesto de matriz polimérica reforzado
con fibras de carbono. La matriz polimérica, a su vez, está formada
por una solución sólida de un polímero termoplástico
(un termoplástico es un plástico que a temperatura ambiente es
plástico. Al calentarse, se convierte en líquido y al volver a
enfriarse se endurece en estado vítreo) y otro termoestable (polímeros
infusibles o indisolubles).
Todos estos avances apuntan a que, aunque el desarrollo de los materiales auto
reparables se encuentra aún en sus primeros estadios, en unos años
podrían estar listos para ser utilizados.
Fuente: Tendencias científicas.