E. Carrier analiza en esta nota cómo impactan los aumentos en los valores de la telefonía fija y móvil, el acceso a Internet y la TV por cable.
La combinación de una mayor penetración de algunos servicios, el
aumento del precio de ciertos abonos y un consumo mayor en otros casos hicieron
que el gasto promedio por hogar en telecomunicaciones (considerando telefonía
fija, móvil, Internet y TV paga) subiera un 31% durante el último
año.
Esto surge del informe "Telecomunicaciones residenciales 2008", recientemente
finalizado por Carrier y Asociados. La mayor penetración de servicios
como la telefonía móvil e Internet de banda ancha en los niveles
socioeconómicos bajos y medio bajos hicieron que en éstos el aumento
del gasto medio fuera el más alto, de alrededor del 50%.
Visto por servicio, cada uno aportó a su manera. Por un lado, se hace
evidente la incidencia del mayor consumo de telefonía móvil como
consecuencia del impacto de una mayor cantidad de líneas promedio por
hogar. En relación al acceso a Internet de banda ancha, se combinan un
crecimiento de la penetración del servicio así como los ajustes
del precio de algunos abonos. En cuanto a la TV paga, se produce el efecto de
sucesivos aumentos del abono durante el último año así
como el blanqueo del consumo de contenidos premium como consecuencia de la digitalización
del servicio.
Si bien un aumento del gasto promedio de un 31% puede resultar a priori una
cifra impactante, no lo es tanto si se considera que la misma es mayor pero
no tanto que las estimaciones privadas de inflación (que se ubicaron
entre un 20 y 25%), así como de actualizaciones salariales (del 25% según
el INDEC). Por lo tanto, ya sea en términos constantes como relativos,
el gasto es mayor que el año pasado, pero bastante menos de lo que surge
de la comparación en términos absolutos.
No obstante esto, se observa claramente el aumento del consumo de estos servicios
en hogares de niveles medios y bajos, donde el gasto pasó de un 11 a
un 13% en relación al ingreso familiar. Inversamente, en los niveles
altos, donde la penetración de los servicios se mostró más
estable y fueron mayores las mejoras en los ingresos, la proporción del
gasto bajó de un 6 a un 4%.
Partiendo de la base que las diferentes tarifas de cada uno de los distintos
servicios de telecomunicaciones no varían significativamente y que sí
se produce una variación profunda en los ingresos por hogar de acuerdo
al nivel socio económico, se hace evidente como el peso del gasto en
telecomunicaciones crece a medida en que se desciende en el NSE. Se trata entonces
de un gasto regresivo.
Enrique Carrier es director de Carrier y Asociados
Fuente: infobaeprofesional.com