Informáticos de la universidad de Carnegie Mellon, en los Estados Unidos, han ideado un algoritmo que permite analizar una fotografía y después identificar el lugar del mundo donde fue tomada.
Según sus creadores, esta herramienta no identifica objetos, sino áreas
geográficas. Para hacer su trabajo, el sistema analiza la composición
de la foto (textura, orientación etc.) y después busca instantáneas
similares en el portal de Internet Flickr. El algoritmo aprovecha al mismo tiempo
la información proporcionada por los pies de foto y por las etiquetas
GPS que ya muchas de ellas incorporan para geolocalizar más de 6 millones
de fotografías. Por Raúl Morales de Tendencias Científicas.
Investigadores de la universidad norteamericana Carnegie Mellon han desarrollado
un método informático para analizar una fotografía y determinar
en qué parte del mundo fue tomada. Para ello, busca entre millones de
fotografías en la colección online Flickr.
El algoritmo, llamado IM2GPS, es una idea de los informáticos James
Hays y Alexei A. Efros. IM2GPS no rastrea detalles, como el tipo de ropa o el
idioma que se ve en los letreros de las calles, hasta dar con la localización
exacta, como haría una persona. La nueva herramienta analiza la composición
de la foto, anota cómo están distribuidos sus texturas y colores
y graba el número y la orientación de la fotografía que
analiza. Después, busca en Flickr fotos con características similares.
"No pedimos al ordenador que nos diga lo que representa la foto, sino
que encuentre otras que se parezcan a ella", comenta Efros en un comunicado.
"Nos ha sorprendido mucho comprobar la efectividad de este desarrollo.
¿Cómo podíamos esperar que las similitudes tuviesen un
correlato con una proximidad geográfica"
Hays y Efros han descubierto que pueden geolocalizar las imágenes en
un radio de 200 kilómetros con un nivel de acierto del 16% entre más
de 200 fotos. Incluso si el algoritmo falla en la localización exacta,
éste les muestra en muchas ocasiones posibilidades y pistas muy valiosas.
"La verdad es que no hay tanta ambigüedad en el mundo visual como
cabía esperar", dice Hays, que ha presentado esta semana su investigación
en el IEEE Computer Society Conference on Computer Vision and Pattern Recognition,
celebrado en Alaska.
Identificar la localización de una foto puede mejorar las técnicas
de búsqueda de imágenes, haciendo que las herramientas sean menos
dependientes de los pies de foto o de los textos asociados a ellas, como ocurre
en la actualidad. Un sistema informático para geolocalizar fotos puede
ser muy útil para encontrar las fotos familiares de un viaje, pero también
para ciertos trabajos de investigación forense, dicen sus creadores.
Así, determinar la localización de las fotos ayuda también
a combinarlas con bases de datos relacionadas con el clima, la densidad de población,
la vegetación, la topografía o el uso del suelo.
Tareas de identificación
Por otro lado, la localización geográfica también puede
ser muy valiosa para el ordenador en ciertas tareas de identificación.
Por ejemplo, si un ordenador reconoce que una foto ha sido tomada probablemente
en Japón, éste tendrá una idea más aproximada de
qué aspecto tendría un taxi en aquel país.
Muchas fotos online tienen ya etiquetas de su localización geográfica,
pero estas descripciones humanas son en muchas ocasiones incorrectas, como cuando
encontramos una foto de la Alambra de Granada etiquetada como "España".
Cada vez más fotografías tienen etiquetas GPS, o sea que no tienen
ningún tipo de ambigüedad, incluso cuando se traba de instantáneas
que no tienen función de localización (como la fotografía
de una fiesta de cumpleaños).
Usando fotografías con descripciones geográficas y con coordenadas
de GPS, Hays y Efros han sido capaces de encontrar la localización de
más de seis millones de fotografías con un nivel de cierto considerable.
No reconoce objetos
El algoritmo localiza fotografías de lugares tan emblemáticos
como la Catedral de Notre Dame, en París. Pero también hace cosas
más sorprendentes. Por ejemplo, es capaz de reconocer una calle de Barcelona
como típica de una ciudad del Mediterráneo y no de los Estados
Unidos.
Durante las pruebas, también se dieron emparejamientos curiosos. Así,
la arquitectura única de la Opera House de Sydney le pareció al
ordenador una construcción muy similar a un hotel en Mississippi o a
un puente de Londres. En otra ocasión, el algoritmo identificó
una instantánea de la Torre Eiffel con la torre Coint, en San Francisco,
y con la Estatua de la Libertad, en Nueva York.
Una de las razones de esta confusión, dice Hays, es que el algoritmo
no está diseñado para reconocer objetos específicos, sino
áreas geográficas. Por ejemplo, el IM2GPS es capaz de coger una
imagen del Monument Valley, en el estado norteamericano de Utah, y casarla con
otras imágenes del mismo sitio o de un paisaje del suroeste norteamericano.
Fuente: Tendencias científicas - Laflecha.net