Spencer Ahrens y sus colaboradores han dedicado los últimos meses a ensamblar en el MIT un prototipo de un sistema de concentración de energía solar que piensan que podría revolucionar el campo.
Es un plato reflector de dimensiones modestas capaz de concentrar la luz solar
en un factor de 1.000, construido a partir de materiales industriales simples
y económicos seleccionados por el precio, la durabilidad y la facilidad
de ensamblaje, en vez del rendimiento óptimo.
En lugar de intentar conseguir una superficie parabólica muy uniforme
que pueda concentrar la luz solar en un foco perfecto, el plato está
confeccionado con bandas de espejos de cristal como los de un cuarto de baño,
livianos y relativamente baratos. El armazón está ensamblado con
tubos de aluminio baratos, con perforaciones hechas en los lugares precisos
utilizando una simple plantilla de guía para su alineación.
El mecanismo de control, que permite al plato seguir al Sol automáticamente
a través del cielo, también es notablemente simple.
Se trata, por tanto, de una filosofía de diseño del todo distinta
a la que se viene aplicando a la mayoría de los intentos de construcción
de sistemas de platos solares para concentración, en los que se ha tendido
a utilizar caros equipamientos hechos a la medida para alcanzar una alta eficiencia.
A menudo, sólo las grandes compañías pueden permitirse
la construcción de tales prototipos, una labor que inevitablemente se
traduce en proyectos de alta tecnología.
que, si se producen en masa, estos platos sencillos pueden ser competitivos
en costo con otras fuentes de energía, y podrían producir calor
para calefacción y al mismo tiempo generar electricidad.
Ahrens considera que este nuevo diseño podría proporcionar con
rapidez electricidad para la red de suministro, y calor para calefacción,
a precios que serían competitivos hoy en día, a diferencia de
los sistemas fotovoltaicos convencionales que todavía son muy costosos.
Este nuevo plato solar está diseñado para una larga vida. Los
científicos esperan que los platos de esta clase puedan durar más
de 30 años si disfrutan del debido mantenimiento. Además, pueden
ser fabricados con maquinaria sencilla en los países en vías de
desarrollo.
Fuente: LaFlecha, Agencias