El Seven sería más liviano y llegará para reemplazar al problemático Vista.
Cada uno habla de su propio oficio, hobby o profesión como si fueran los
más importantes del mundo. O los únicos.
Así, el gourmet nos secuestra con su discurso sobre la salsa béchamel
y el astrónomo nos acribilla con la naturaleza de los cúmulos
globulares; el mecánico pontifica sobre la correa de distribución
durante veinte preciosos minutos, y el del vivero, a quien acudimos en busca
de una modesta plantita de interior, discursea hasta la exhalación sobre
filodendros y spatifilums.
Es que, como dijo Flaubert, basta mirar algo durante mucho tiempo para que
se vuelva interesante.
Con las computadoras ocurre lo mismo. La industria de la tecnología
tiende a creer que nos despertamos cada mañana preguntándonos
"¿Cuándo saldrá un nuevo Windows?" o "¿Qué
arquitectura de múltiples núcleos me conviene elegir?".
Por eso, cuando en estos días empezó a hablarse de un nuevo Windows,
conocido como Seven , no pudimos sino preguntarnos: "¿Pero no acaban
de lanzar el Vista? ¿Es lo mismo Windows 7 que Vista?" No, no son
lo mismo.
De ventanas y versiones
Windows es el conjunto de programas que hace funcionar a la PC. A este tipo
de software se lo conoce genéricamente como sistema operativo. Windows,
fabricado por Microsoft, es el más usado del mundo, pero existen otros,
como el Mac OS X, de Apple, y Linux, un software libre distribuido por varias
empresas y organizaciones.
Windows ha ido saliendo en sucesivas versiones. Aparte de Windows 3.1, que
no era en rigor un sistema operativo, el primero fue Windows 95 (1995), seguido
del 98 (1998), 2000 (2000), XP (2001) y Vista (2006).
En realidad, la genealogía es más compleja, puesto que Windows
95 y 98 pertenecen a una familia ya extinta. El 2000, XP y Vista provienen de
un antepasado corporativo conocido como Windows NT, de 1993. Como en una historia
darwiniana, la rama del 95 y el 98 se extinguió, mientras que la del
NT conquistó el mundo.
Windows 7 podría venir a cambiar todo eso. Dos parecen ser las metas
que Microsoft quiere alcanzar con la nueva versión. Primero, reducir
el ciclo de desarrollo a tres años. Vista tardó más de
cinco en salir, y eso en tecnología es demasiado tiempo, sobre todo porque
Vista no ofrece nada revolucionario.
Segundo, Microsoft ha rediseñado el núcleo del sistema para que
sea más pequeño. El núcleo (o kernel) es el conjunto de
instrucciones y rutinas básicas de un sistema operativo. Los núcleos
de XP o Vista son voluminosos, complejos y, por esto, requieren equipos más
poderosos y son más propensos a las nefastas vulnerabilidades de seguridad.
Se sabe, por una presentación realizada en la Universidad de Illinois
por el ingeniero Eric Traut, de Microsoft, que el núcleo de Windows 7
, conocido como MinWin , ocupará tan sólo 40 megabytes de memoria.
Todo lo que hoy engorda el kernel se convertirá en módulos que
se cargan a voluntad, un poco como hacen los sistemas Unix y Linux.
La semana última, en una reunión en la que se lanzó el
sistema operativo Windows Server 2008, se hizo hincapié precisamente
en la "reducción de la superficie de vulnerabilidad del núcleo
de Windows". La frase, que sonó quizá demasiado adornada
para el contexto, se refería a esta estrategia de reducir las funciones
del núcleo para hacerlo menos propenso a vulnerabilidades.
No obstante, el MinWin que vendrá con Windows 7 no está relacionado
con el de Windows Server 2008, llamado Server Core .
Bill Gates, cofundador de Microsoft, deslizó hace unos días que
Windows 7 no saldrá en 2010, sino en 2009. ¿El año que
viene? Podría ser, opinan algunos analistas, puesto que la situación
de Vista es la peor en la historia de los Windows, a pesar de las 100 millones
de copias vendidas hasta enero.
El XP, con casi siete años de edad, sigue siendo el favorito.
Por Ariel Torres
De la Redacción de LA NACION