El debate sobre los biocombustibles como el etanol, fabricado a partir de la caña de azúcar, arreció en Gran Bretaña a raíz de que el principal asesor científico del Gobierno afirmara que representan una amenaza para la producción de alimentos y un peligro para la vida de millones de personas en el mundo.
La acelerada carrera hacia los biocombustibles desatada en muchos países,
entre ellos Brasil, significa que cada vez habrá más tierra cultivable
utilizada para la producción de biocombustibles en vez de alimentos, advirtió
John Beddington.
El experto, que es el principal asesor para temas científicos del gobierno
de Gordon Brown, dejó claro que la creciente prioridad dada a los biocombustibles,
justo en momentos en que la demanda de víveres ha crecido fuertemente
en el mundo, particularmente en los gigantes asiáticos, China e India,
tiene un impacto negativo en la producción de alimentos.
En su primer discurso público importante desde su nombramiento al cargo
de asesor científico del Gobierno, Beddington resaltó que los
biocombustibles representan por ello un verdadero peligro para la vida de millones
de personas en el planeta.
Al lanzar esa advertencia, Beddington entró en conflicto con el gobierno
de Brown, que se ha comprometido a aumentar el uso de biocombustibles en las
próximas décadas.
El señalamiento del principal asesor científico del Reino Unido
acerca del riesgo de una crisis alimentaria en los próximos años
se produjo al mismo tiempo que la directora ejecutiva del Programa Mundial de
Alimentos de la ONU, Josette Sheeran, subrayara que las reservas mundiales de
alimentos estaban en sus niveles más bajos en 30 años.
Sheeran culpó de la situación al incremento de los precios de
los combustibles y de las materias primas agrícolas, así como
a los efectos derivados del cambio climático y la demanda por los biocombustibles.
La alta funcionaria de la ONU admitió que no se perfila una solución
rápida al alza en los precios de los alimentos y de los combustibles,
por lo que los precios de los alimentos se mantendrán altos por lo menos
por los próximos dos años.
Los Gobiernos necesitan "estudiar y pensar con más cuidado respecto
al vínculo entre la aceleración en la producción de biocombustibles
y el suministro de alimentos", afirmó Sheeran, señalando
también que la demanda de cereales para biocombustibles acelera la inflación.
Tanto Sheeran como Beddington lanzaron urgentes llamados a políticos,
científicos y los agricultores a buscar alternativas para evitar el riesgo
de una crisis alimentaria en los años venideros.
"Es muy difícil imaginarse cómo el mundo va a poder producir
suficientes cosechas para generar energía renovable y satisfacer al mismo
tiempo la enorme necesidad de alimentos", recalcó Beddington, que
denunció también la destrucción de los bosques tropicales
para cultivar biocombustibles.
El debate sobre los biocombustibles arreció en momentos en que los precios
de muchos alimentos se dispararon el año pasado, lo que ha sido atribuido
en parte por los expertos a la creciente demanda por cultivos capaces de producir
biocombustibles, como el aceite de palma.