Si bien la amenaza es constante, dada la cantidad de asteroides que circulan por el espacio, el 2007 TU24, de más de 300 metros de diámetro, se aproximará a la Tierra a tan sólo una distancia equivalente a la de la luna, el próximo 29 de enero, y será visible con telescopios de aficionado.
Según aseguró el Presidente de la Sociedad Astronómica de
España y América, Carlos de Torres, un impacto de un astro de esas
dimensiones, que provocaría una explosión de unos 1.200 megatones,
equivaldría a otras tantas bombas atómicas, ocasionando la destrucción
total de una superficie similar a la del continente europeo.
De Torres afirmó que el impacto de asteroides de este tipo o menores
"es inevitable", aunque reconoció que no se tiene noticia de
la llegada reciente de este tipo de astros, que "suelen alcanzar la Tierra
cada 2.000 o 3.000 años, más o menos", ya que "el conocimiento
científico en este tipo de fenómenos se remonta a no más
de un siglo", lo cual hace que desconozcamos lo sucedido en el pasado más
reciente.
Lo que sí se sabe, es que este tipo de fenómenos pueden ser "el
origen de los cambios de era". Y es que "la promiscuidad de los asteroides
es muy reciente", por lo que en un futuro, con los datos contrastados durante
años, se sabrá con mayor exactitud la periodicidad con la que
caen, ya que podrá realizarse una "capitulación de la historia
de la Tierra".
Pero no hay razones para alarmarse, ya que el 2007 TU24 ni siquiera rozará
la atmósfera terrestre en los próximos 100 años, según
el presidente de la Sociedad Astronómica, "y es probable que no
lo haga nunca", tras estudiar con detenimiento la órbita del mismo.
Materiales peligrosos
Si bien un choque de un astro de estas características, de entre 300
y 400 metros de diámetro, podría arrasar con una superficie similar
a la de Europa después de provocar una explosión con una potencia
equivalente a la de 1.200 bombas atómicas, lo más perjudicial
para el clima y los ecosistemas de la tierra serían los materiales que
el asteroide depositaría en el planeta.
"El daño podría asemejarse al de una enorme erupción
volcánica", lo cual, al igual que en 1815 con la del Tambora (Indonesia),
podría generar una "reducción notable de las temperaturas
durante varias décadas".
Tal y como aseguró el máximo responsable de la Sociedad Astronómica,
"si bien es sólo una teoría", el enfriamiento provocado
en el siglo XIX por la erupción del Tambora, "podría haber
originado un aumento significativo de la temperatura terrestre durante el siglo
XX", y por lo tanto, ser un factor del cambio climático.
Otro asteroide en 2009
Sobre la posibilidad de observar el viaje del asteroide durante su paso por
la órbita terrestre, De Torres aseguró que sí que será
visible con pequeños telescopios, el próximo martes 29 de enero,
aunque deberán conocerse con exactitud las coordenadas, ya que tan sólo
tardará cuatro o cinco horas en cruzar nuestro cielo. Asimismo, indicó
que "son cuerpos que se mueven tan rápido, que es difícil
verlos".
Por lo tanto habrá que esperar al 2029, cuando los científicos
prevén que otro asteroide, el 2004 MN4, de un tamaño de medio
kilómetro de diámetro, cruce la órbita a tan sólo
20.000 kilómetros, es decir, a una distancia menor a la que se encuentran
los satélites geoestacionarios que orbitan la Tierra.