La llamada revolución de la Red, saludada generalmente por su potencial para una comunicación democrática, está degenerando en una cacofonía donde todo importa, y por tanto nada importa, y la opinión del aficionado vale la del profesional.
Esa es la tesis central del libro fuertemente polémico de Andrew Keen,
publicado bajo el título de "El Culto del Aficionado: cómo
Internet está matando nuestra cultura y asaltando nuestra economía"
(ed. Nicholas Brealey), que quiere ser una llamada de atención sobre los
peligros de la Red.
Dispuesto a provocar, Keen recuerda la teoría del famoso biólogo
de la evolución británico T.H. Huxley, según la cual si
se provee a un número infinito de monos de una máquina de escribir,
algún mono en algún lugar del mundo podrá crear un día
una obra maestra, digna de Shakespeare o de Platón.
Keen denuncia en especial la obsesión febril de creación de blogs
en los que, según dice, con "simiesca desvergüenza" muchos
se dedican a exponer sus vidas privadas, sus vidas sexuales, sus vidas oníricas
y sus "segundas vidas".
Según el autor, en el momento de escribir su libro había ya 53
millones de blogs en internet, cifra que se duplicada cada seis meses, por lo
que, de seguir al actual ritmo, para el 2010 habrá más de 500
millones de blogs hablando de todo y confundiéndolo todo.
Puesto a criticarlo todo, el autor no se detiene ante la Wikipedia, enciclopedia
virtual que, con las limitaciones que puedan atribuírsele, la mayoría
de sus usuarios consideran de extrema utilidad, pero en la que Keen echa de
menos un mayor control de calidad y sobre todo de la exactitud de los datos
que se incluyen.
YouTube está sirviendo a muchos de sus usuarios de plataforma para el
exhibicionismo narcisista
Pero sus venablos más agudos los reserva para YouTube, el portal de
vídeos de aficionados que atrae diariamente más de 65.000 nuevos
vídeos y que la empresa Google compró el año pasado por
más de mil millones y medio de dólares.
Para el autor del libro, YouTube está sirviendo a muchos de sus usuarios
de plataforma para el exhibicionismo narcisista o el complementario voyeurismo.
Incluso las comunidades virtuales como MySpace, Facebook y Bebo son muchas
veces, según Keen, simples escaparates para la autopublicidad de personas
que podrían concursar en "Gran Hermano".