La controversia que se ha generado en torno a dos 'bloggers' que trabajaban en la campaña presidencial del demócrata John Edwards subraya los peligros a los que se enfrentan los candidatos al utilizar internet para captar votos.
Las 'bloggers' Amanda Marcotte y Melissa McEwan renunciaron en medio de la ira
generada por la presunta retórica anticatólica que divulgaron en
sus blogs personales antes de unirse a la campaña de Edwards, el mes pasado.
Marcotte criticó en su sitio Pandagon la oposición de la Iglesia
al control de natalidad, que según ella obliga a las mujeres a "llevar
el diezmo a los católicos". McEwan, por su parte, se refirió
al respaldo religioso al presidente George W. Bush como "loca base cristofascista"
en su blog, llamado 'Shakespeare's sister' ('Hermana de Shakespeare').
La Liga Católica, un poderoso grupo conservador integrado por 350.000
personas, demandó que Edwards las despidiera y amenazó con desatar
una campaña contra su candidatura. Su presidente, William Donohue, las
describió como "anticatólicas, vulgares y fanáticas
que hablan basura". Marcotte y McEwan dijeron, sin embargo, que Edwards
no les pidió la renuncia, sino que tomaron la decisión con el
fin de no dañar todavía más la campaña.
Comentaristas políticos y expertos dijeron que el incidente ilustra
el peligroso terreno que espera a los candidatos cuando se lancen a la búsqueda
del voto joven y experto en tecnología. "Éste va a ser probablemente
el año en que aprenderemos y crearemos nuevas reglas sobre cómo
integrar todas estas tecnologías interactivas como los blogs, Facebook
o YouTube a las campañas electorales", explicó a la AFP David
Perlmutter, profesor y decano asociado en la escuela de periodismo de la Universidad
de Kansas y autor de 'Blogwars: The new political battleground' ('Guerra de
Blogs: el nuevo campo de batalla política').
Dijo que el incidente conducirá a los jefes de campaña a ser
más agresivos en la investigación sobre el pasado de los bloggers,
para sacar a luz cualquier cosa que pueda generar una controversia. También
forzará a los políticos a tener en cuenta los peligros de contratar
a bloggers veteranos, cuyos comentarios en la más permisiva 'blogósfera'
pueden ser un problema en el mundo de la política convencional.
"Está bastante claro que tenemos que trabajar en un grupo básico
de reglas y normas sobre cómo se integrarán los bloggers al mundo
político y de los medios tradicionales", dijo Lee Rainie, director
del proyecto Pew para internet y la vida estadounidense. "La división
entre ser un comentarista o activista y un periodista independiente estuvo clara
durante mucho tiempo en Estados Unidos, pero no lo es tanto en la era del blog",
agregó. "Todo el mundo debe tener más cuidado y ser más
transparente sobre estas cosas en un ambiente donde el pasado de las personas
puede ser escarbado en Google", agregó.