El laboratorio nacional de Sandía, en Estados Unidos, ha
desarrollado un ordenador capaz de registrar las emociones de las personas. Su
finalidad es vigilar el estado emocional de un equipo para ayudar a los miembros
que lo integran a controlar sus reacciones emotivas y al directivo a orientar
mejor un grupo de trabajo.
De esta forma se consigue, mediante un
ordenador personal, dirigir una reunión de varias personas controlando en todo
momento la concentración de los participantes, así como supervisar las críticas
decisiones que deben tomar sobre los campos de batalla los mandos militares, que
son muchas veces presa del miedo o la angustia.
En un sentido más
práctico, este ordenador es capaz de advertir a una persona que está hablando
demasiado en una reunión o indicar a los demás miembros de su equipo que alguien
tiene algo importante que decir.
Tal como explica el laboratorio Sandía
en un
comunicado, el proyecto se llama Personal Assistance
Link (PAL) y consiste en un sistema de percepción de las emociones a través de
sensores adheridos al cuerpo que miden en todo momento el pulso y el ritmo de la
respiración.
Antroposcopio Una cámara y un micrófono
completan el “input” de este programa, ya que registran las expresiones del
rostro y las entonaciones de voz para combinar esta información con los datos de
los sensores y componer un estado emocional preciso de la persona analizada.
El resultado es un “antroposcopio” que puede conocer en tiempo real si
una persona está nerviosa o tranquila, estresada, desconcentrada o alterada, a
través de un ordenador debidamente equipado. La información puede ser
transmitida al interesado, al equipo del que está participando o a ambos.
El inventor de este programa se llama Peter Merkle y ha diseñado un
juego de ordenador basado en una idea del novelista Tom Clancy que detecta las
emociones de los distintos jugadores y las comunica a todos ellos, que de esta
forma pueden valerse del estado emocional de sus competidores para obtener
ventajas en la puntuación.
Sin embargo, la principal finalidad
pretendida por este programa es mejorar el trabajo en equipo y los primeros
resultados de las aplicaciones experimentales son muy satisfactorios: los
voluntarios que participaron en estas pruebas mejoraron sus capacidades, se
optimizó el tiempo de las reuniones y el trabajo en equipo resultó mucho más
efectivo.
Interés industrial La demanda experimentada por
los primeros prototipos evidencia el interés del mercado por este producto. Por
ejemplo, un equipo capaz de obtener estos resultados fue construido en sólo 71
días para la empresa MindTel, utilizando únicamente un ordenador personal, un
programa de reconocimiento facial y algunos sensores. Nada demasiado complicado.
La vocación industrial de este producto se desprende también de la
naturaleza del laboratorio Sandía, que depende de la empresa Lockheed Martin,
especializada en investigaciones de vanguardia que abarcan desde la electrónica
a lo nuclear. Unos 200.000 dólares se han invertido hasta ahora en el proyecto.
Los artífices de este ordenador sostienen que estamos al inicio de un
proceso tecnológico que, combinando elementos mecánicos con la sicología y los
sentimientos humanos, puede ayudarnos a entender mejor la complejidad personal y
a mejorar las relaciones sociales e interpersonales.
Más
posibilidades De hecho, el PAL puede mejorarse con una serie de
tecnologías que ya están operativas y que miden la actividad muscular, el pulso
cardiaco, la presión sanguínea, el nivel de oxígeno en la sangre, la intensidad
de la respiración, sin olvidar los programas de reconocimiento facial.
Sólo algunos de ellos se han integrado de momento en este proyecto, pero
las posibilidades de perfeccionarlo con estos recursos está abierta de cara al
futuro. Este año se experimentará con cuatro personas que registrarán hasta 128
sensores diferentes, en un intento de explorar nuevas posibilidades.
¿Quiere eso decir que la máquina humana es más predecible cuanta más
información se procese sobre sus diferentes estados? Los creadores de PAL son
más bien modestos: no se consideran reduccionistas y señalan que esta tecnología
sólo ayuda a mejorar relaciones sobre la base del estudio de los estados
emocionales reflejados por las personas.
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